La “ANTI”-Mediación: escritos apócrifos.

Hace 11 años que me formé en mediación. Recuerdo la primera vez que alguien me habló de ella: “Una formación revolucionaria, que puede cambiarte la vida”. Y así ha sido. No sólo me abrió puertas profesionales, sino que provocó todo un proceso de revisión interna: mi forma de comunicar, mi manera de manejar y expresar mis emociones, la conexión con la mirada del otro Sigue leyendo

¿Por qué Psicología?


Esta misma pregunta me hicieron a mi cuando llegué a la facultad. A mi y a todo un auditorio de unas cien personas. Adolescentes todavía la mayoría… algun@s ya peinaban canas (o estaban a punto de hacerlo). Y eran est@s últimos l@s que contestaron con mayor lucidez.  Recuerdo perfectamente las palabras lapidarias de un profesor: “antes de que acabe el primer cuatrimestre, el 20% de este auditorio habrá abandonado las clases. Y otro tanto por ciento más Sigue leyendo

Milagros a Lourdes.


Internet está plagado de vídeos que ensalzan “la cultura de la motivación”. Algunos de ellos son auténticas películas que perfectamente podrían proyectarse en un cine. Están diseñados para ponerte las pilas, activarte, movilizar tu energía y empujarte a luchar por tus sueños. Creo que cualquiera que cuente con al menos una red social (facebook, por ejemplo) ha visto mínimo uno. Sigue leyendo

Personas que te alegran el día

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Hay personas que te alegran el día. Así, sin más. Personas que te inyectan cariño, relevancia, positividad. Personas que te miran a los ojos viéndote por dentro y devolviéndote una imagen más bonita de ti mismo. Estas personas te rodean, están cerca de ti. Quizá te acompañan en silencio, sin articular palabra, mientras tú estás ensimismado en quehaceres mundanos. Y de repente Sigue leyendo

Adultos “más niñ@s”

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El verano era una de las épocas donde los niñ@s nos sentíamos más niñ@s. Podíamos dormir hasta tarde, cambiábamos los libros por una bicicleta, nos reencontrábamos con l@s amig@s que venían de fuera, explorábamos lugares recónditos del pueblo y las horas pasaban despacio jugando a “polis y cacos”, “el escondite”, “el mareo” o “la rayuela”.