NO estudies un Máster.

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NO estudies un Máster. No pierdas el tiempo. Cuelga las botas. Viaja a tu interior, descúbrete, conéctate por dentro. Si has conseguido sobrevivir al desalentador sistema educativo bienvenido a un nuevo camino. Es hora de que empieces a entender cómo funciona el mundo. Tu mundo.

¿Sabías que muchos másteres están pensados como una extensión comercial de las universidades? Nuevos tentáculos para recaudar más dinero. Te voy a hacer unas preguntas y quiero que seas muy sincer@: ¿qué has aprendido en la Universidad? De todo lo que te han enseñado, ¿qué te servirá para dedicarte a realizar tu sueño? Imagina este momento: suena tu teléfono. Es un departamento de Recursos Humanos. Te acaban de contratar para realizar el trabajo que tanto has soñado. Empiezas mañana. ¿Te sientes capacitad@? Si eres una persona que nunca ha ejercido su profesión, sino que simplemente ha acumulado una serie de títulos para decorar las paredes de su cuarto, quizá la respuesta más sincera sea: NO. Y no es tu culpa. Simplemente, no te han “enseñado”. Por tanto, ¿por qué seguir queriendo aprender en un lugar en el que no te han preparado para el trabajo?

Por muchas carreras universitarias que estudies, por muchos másteres que curses, por mucha formación de posgrado que acumules… el sistema educativo no te enseña a pensar, a cuestionar lo asentado, a innovar, a aprender construyendo (parafraseando a Jean Piaget). No te educa para descubrir tu Yo Interno y potenciar tu valor diferencial. Eso que te hace únic@. No te prepara para que en lugar de buscar trabajo seas tú quien lo genere. Y eso es porque las personas que diseñan el sistema educativo no quieren que aprendas, sino que simplemente reproduzcas el status quo. Un modelo de sociedad que ya tiene prediseñado un rol para ti, un papel que puede que nada tenga que ver con tus anhelos.

Para curarte de Titulitis (fiebre por acumular títulos universitarios y postuniversitarios sin aplicación práctica), y convertirte en un@ profesional de carne y hueso tendrás que adueñarte de la formación, ser un actor en el proceso de aprendizaje. Quedarte sólo con la información que te enriquezca, ponerla en práctica y desechar el contenido de relleno (un contenido que sólo sirve para generar horas de formación que justifiquen sueldos). Romper los límites de lo posible por el horizonte de lo imposible. La realidad te empujará a luchar por conseguir autodisciplina, responsabilidad, compromiso, motivación, imaginación, entusiasmo. Te verás obligad@ a poner fin a muchos hábitos tóxicos, desprenderte de todo lo que te ancla a un mundo indulgente y sin exigencias. Tendrás que dar un paso al frente, desprenderte de la identidad adolescente que te aboca al Eros (principio del placer, según Freud) y forjar una nueva identidad. Una identidad con los pies en el suelo. Una imagen que proyectada en la sociedad te haga un hueco y sea valorada no por títulos honoríficos, sino por talentos, virtudes y resultados.

Entonces vuelvo a la misma pregunta de antes: ¿qué has aprendido en la Universidad? ¿Te han enseñado algo de esto?

Yo hice tres másters. Tres. A una media de cinco mil euros por máster, estamos hablando de unos quince mil euros en tres años. De los tres másters que hice, solamente uno consiguió que tuviera un trabajo bien remunerado. En sólo un año pude recuperar toda la inversión económica de toda la formación universitaria y postuniversitaria que había hecho.

“Hay que sanearse y educarse a sí mismo, para quedar libre de dos plagas igualmente abominables: la costumbre de obedecer y el deseo de mandar”. – Manuel González Prada-

Esto ya lo vaticinaba el Principio de Pareto (lástima no haberlo conocido en su momento, pero claro, ni en la universidad ni en los tres másteres se hablaba de ello). Una teoría que predice que solamente el 20% de nuestro esfuerzo consigue el 80% de nuestros resultados. Por tanto, la mayor parte del tiempo estamos perdiendo el tiempo. La realidad es que yo perdí mucho tiempo. Perdí tiempo en clases de profesores que no me aportaron ningún valor añadido. Perdí horas, minutos, segundos en la visualización de contenidos que no tuvieron ningún valor práctico en la realidad. Mi realidad. Pasé días enteros sentado en una silla desmotivado, soñando con la realidad que estaba del otro lado de la pared. Y lo peor de todo: ese máster sólo me permitió una parcela pequeñita de crecimiento, el trabajo duro lo tuve que hacer yo: aprendiendo de compañer@s, observando a otr@s profesionales expert@s y estrujándome el cerebro en busca de una información que no cabía en power points, prezis o libros. 

Además, lo más probable es que en un promedio de cuatro a cinco años quieras cambiar de profesión, dedicarte a otro campo, reciclarte y cambiar totalmente de tercio. ¿Qué vas a hacer? ¿Estudiar otro máster? Ni vas a tener tiempo y peor aún… no  vas a tener el dinero (y ni se te ocurra hipotecarte por algo que no te va a dar ninguna garantía de retornarte el dinero). Y para colmo, si consigues convencer a alguien para que te dé veinte minutos de entrevista, lo que menos le va a importar son los títulos que tienes. Te exigirá sólo dos cosas: talento y hechos.

Esto es lo que yo haría a día de hoy. Buscaría una formación. Breve, concisa, que fuese al grano. Quizá de un fin de semana, máximo un mes. A lo sumo un pequeño tramo de un curso de posgrado. Dirigida por profesionales expertos. Personas sin demasiado “renombre”, con contrastada experiencia en lo que me interesa aprender. Durante las clases les exprimiría al máximo. Iría más allá del power point. Interaccionaría con mis compañer@s. Les pediría su número de teléfono. Les invitaría a crear un proyecto, un experimento-prueba, una disrupción en el sistema, una catapulta hacia algo físico, contrastable. Algo que pueda tocar con las manos, que me haga equivocarme, aprender, para volver a equivocarme y aprender de nuevo. Perseguiría a mis profesores, los buscaría en sus despachos, los sacaría de ellos. Les invitaría a comer, a tomar café, incluso viajaría con ellos. Les convencería de que me aceptasen como lazarillo, discípulo o padawan. Les haría mis padres adoptivos, mis mentores, mis maestros jediPara acabar convirtiéndolos en mis compañer@s.

No significa que lo que ha funcionado para mi funcione para ti. Tampoco quiero que pienses que lo que yo digo es lo mejor, ni lo “más bueno”. Simplemente esto es lo que me ha funcionado. Y créeme, es un hecho probado. Porque si hoy disfruto de una carrera profesional que me entusiasma, que cada día me hacer crecer exponencialmente y que me permite tener una vida modesta y placentera… Si a día de hoy he acumulado experiencia para hacer un blog, participar en conferencias, dar clases en másters (en los que trato de convencer a l@s alumn@s precisamente de esto… 😌 ), ser profesor de prácticas universitarias y dedicarme a la vocación que tenía desde los quince años… es gracias a este secreto que hoy comparto contigo. Que no encontrarás en los libros, sino en el mundo real, en la historia de personas que ya han llegado donde a ti te gustaría llegar.

Así que… NO estudies un Máster. Se tú tu propio maestro.

Me encantaría conocer tu experiencia, déjala en un comentario.

P.D: este post no hubiese sido posible si un día un señor llamado Javier Wilhelm no hubiese apostado por mi, soportado mi dilatada adolescencia y haberme mostrado el camino del trabajo bien hecho. Xàvier… ¡Te quiero!


Es posible que te interese leer el post: ¿¿Por qué no consigo lo que quiero??.

(Sígueme también en www.psicologiadvida.com , https://www.facebook.com/psicologiadvida y @franjodar_com ).

FOTO CREDIT: epieaan_f

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5 comentarios en “NO estudies un Máster.

  1. Exactamente en este punto me sitúo, termine la carrera, hice MasterCard y trabaje desde entonces en centros d reconocimientos médicos, ahora m sale un trabajo como psicóloga clínica infantil, y estoy auténticamente perdida! No se por donde empezar , estoy formando con una psicóloga viendo a sus pacientes y su forma de trabajar, aún así m siento perdida… el master no sirvió para absolutamente nada. Algún consejo? Gracias de Antemano y saludos! Muy interesante tu blog colega 😄

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    • Hola Tamara! Bienvenida!!

      Primero de todo, gracias por tu comentario y por invertir tu tiempo en el blog! Mi consejo es:

      1. Ama a cada niñ@ con el que trabajes. Yo me encontré en tu misma situación hace algunos años y está fue la primera conclusión a la que llegué. Hay demasiados niñ@s que son educados sin amor.
      2. Supera límites, protocolos, etiquetas, diagnósticos… Humano antes que profesional. Intenta llegar al corazón. Tod@ niñ@ tiene una tecla que al tocarla el ruido de su comportamiento se convierte en sinfonía.
      3. Trabaja duro. La mayoría de resultados llegan después de cientos de horas de esfuerzo. Nunca te des por vencida…

      En este taller hablé un poco de esto:

      Cualquier cosa que necesites esta es tu casa…

      Un saludo fuerte! 🙂

      Fran.

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