CARPE DIEM, nen!

IMG_7313.JPG

 

Cuando somos pequeños tenemos una especial capacidad para aferrarnos a la vida. Vivimos cada minuto de manera intensa. Peleamos cada centímetro de autonomía como si se nos fuera nuestra existencia en ello. Claro que debe influir el hecho de tener muy presente en el recuerdo que hace pocos días, meses o años que se ha cobrado la vida. Quizá el nacimiento es lo más parecido a haber estado cerca de la muerte (de la no-vida). Eso motiva…

La Trampa de la Inmortalidad.
“El nacimiento es lo más parecido a haber estado cerca de la muerte (de la no-vida)”.

Recuerdo la primera vez que conseguí hacer un garabato lo más parecido a un dibujo. Tendría unos tres o cuatro años. Dibujaba en una pizarra blanca con un rotulador azul. Cuando la pizarra estaba llena de dibujos borraba los garabatos y volvía a empezar. Me especialicé en dibujar caballos. Aún puedo sentir el sentimiento de plenitud que me invadía al ver cómo ganaba un centímetro más de presencia en la vida. Ahora, sin embargo, pasan rapidamente los días de una semana. Cuando mi consciencia se encuentra todavía vagabundeando en planes que ni siquiera sé si llegaré a cumplir, el fin de semana se esfuma sintiendo que no he disfrutado todo lo que me ofrecía. Días en los que vivo como si mi paso por el mundo fuese indefinido. Prolongado. Infinito. Y maldigo cada vez que me doy cuenta que he caído en la trampa de la inmortalidad. Porque eso me hace más vulnerable a vivir unos días insustanciales, vacuos, irrelevantes.

Los mortales somos, a veces, demasiado altivos. Por no decir temerarios. Olvidamos lo finito de nuestro tiempo, la volatilidad de nuestras funciones vitales, la velocidad a la que nuestras células envejecen… Hacemos planes posponiendo la felicidad para momentos hipotéticamente correctos: “cuando apruebe la carrera, cuando consiga un trabajo estable, cuando mis hij@s sean mayores”… Dando por  hecho la certeza rotunda de que llegarán esos momentos.

(Perdón por el tono de bronca que hay como soniquete al leer estas palabras, se trata de una conversación pendiente con mi Yo Interno).

Una sociedad de primates en pleno siglo XXI.
“A nivel neuropsicológico somos como esa clase de personas que se compran un coche nuevo y siguen utilizando el viejo con tal de que no se les estropee”. 

El cerebro está diseñado para obsesionarse con las limitaciones y detectar peligros. Le cuesta horrores organizarse para ser feliz. Esto se debe a que tiene mayor peso el cerebro de chimpancé que guardamos adentro que el cerebro humano, tan nuevo y flamante. A nivel neuropsicológico somos como esa clase de personas que se compran un coche nuevo y siguen utilizando el viejo con tal de que no se les estropee. Y así nos va compañer@s, una sociedad de primates en pleno siglo XXI.

La ciencia ha demostrado que las neuronas de la felicidad están en la parte más novata del cerebro (para más referencias leer “Focus”, de Daniel Goleman). Esa zona frontal que se ha formado no hace muchos millones de años. Un manojo de conexiones cerebrales que son responsables de nuestra planificación,organización, autocontrol, motivación, empatía y elaboración de las emociones. Eso es el cerebro humano.

Por tanto, para ser feliz hay que planificarse, organizarse, autocontrolarse, motivarse, empatizar con quienes nos rodean y trabajar nuestras emociones. Es decir, hay que ponerle ganas y esfuerzo. Además, los estudios nos dan otra pista importante: hay que hacer todo eso, pero focalizándonos en el momento presente. Aquí, ahora. No mañana, ni luego. ¿Te hace feliz estudiar otra carrera? Inscríbete ahora. ¿Hace tiempo que deseas estudiar un máster (cosa que no te aconsejo: lee el post “No estudies un máster”). Inscríbete ahora (mejor no…;)). ¿Te hace feliz tener un cuerpo sano? Entrena ahora. ¿Te hace infeliz estar con esa pareja? Déjala ahora. ¿Te gusta otr@ alguien y todavía no has tenido la decencia de intentarlo? Lánzate ahora.  ¿Hace tiempo que quieres hacer un viaje? Planifícalo ahora. ¿Siempre has querido lanzar un proyecto (libro, negocio, blog, canal de YouTube, etc.) y nunca te has atrevido? Da el primer paso ahora.

Porque si no lo haces, pronto el momento se habrá ido. ¡Pum! Se cierra el telón.

Esto es lo que “El Club de los Poetas Muertos” (al que ya he recurrido en más de un post) nos esneseñó:

“Chicos, debéis esforzaros por encontrar vuestra propia voz. Porque cuanto más tiempo esperéis para comenzar, menos probabilidades tendréis de encontrarla. Thoreau dijo que ‘la mayoría de los hombres llevan una vida de silenciosa desesperación’. No os resignéis. ¡Fugaos! Salid. Este es el momento”.

Y esto es lo que pasa por mi mente el día de mi cumpleaños… Así que CARPE DIEM, nen!

(Sígueme también en www.psicologiadvida.com , https://www.facebook.com/psicologiadvida @franjodar_com ).

3 comentarios en “CARPE DIEM, nen!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *