Miradas, Vértigo y Judo Mental: Psicología Jedi.

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¿Hasta qué punto una mirada puede cambiar una vida? Me refiero a ese tipo de miradas que impregnan, que se depositan en los ojos del otro y transforman el modo en que se ve a sí mismo. A menudo tengo la sensación de que cuando acompaño a alguien en la superación de una situación difícil no son ni las palabras ni el tono que utilizo lo que le ayudan a avanzar. Tan sólo los ojos…

Puede que eso sea todo. Mirar. Porque mirar es como encender un foco de luz en un lugar que permanecía oculto. En ocasiones lo que necesitamos para enfrentar la adversidad está ya en nuestro interior, dormido, esperando a ser despertado. Pero no sabemos mirarlo. Ese es mi punto de partida cuando trato de ayudar a alguien. Y ese es el enfoque que mejor me ha funcionado.

Hará un par de semanas que conocí a Jan (llamémosle así…). Jan es un chico de trece años. Cuando me mira está mirando a otro adulto más con título universitario que intenta ayudarlo. (-“¿Por qué Jan debería escucharme, prestarme atención, dar relevancia a lo que digo?” Voy formulándome estas preguntas mientras le explico quién soy). El chico realiza silencios kilométricos antes de contestar con monosílabos a las preguntas que le voy formulando para conocerlo un poco más. (-“¿Por qué debería compartir conmigo su sufrimiento? ¿Quién soy yo para que abra las puertas de su interior?” Continuo mi diálogo interno).

“La mayoría de personas creen que no tienen el control sobre muchas situaciones que les generan malestar. Así que son superadas por un estado de indefensión que les impide enfrentarse al problema.”

Apenas he conseguido que Jan me explique nada. Tan sólo cuatro datos que me hablan de un sufrimiento holgado, originado por el abuso de poder constante proferido por sus compañeros.

-“Creo que sé por qué lo hacen, ¿tú lo sabes?”
-“No.”
-“¿Te digo lo que creo?”
-“Vale.”
-“Creo que…” Bla bla bla… (discurso teórico sobre la violencia
sistémica
y las relaciones de abuso de poder).

Jan comienza a entender por qué puede estar sufriendo esa situación de acoso. Pero eso sólo no sirve. Es necesario que además de entenderla comience a tener la sensación de control sobre ella. Así que le propongo un trato. Un “Reto ANTIcomodidad”.

La mayoría de personas creen que no tienen el control sobre muchas situaciones que les generan malestar. Así que son superadas por un estado de indefensión que les impide enfrentarse al problema. Me propongo que Jan de un primer paso que le demuestre que puede resolver el problema. Lo miro con una absoluta fe ciega en su Fuerza Interior.

-“(…) Y ese es el reto. ¿Crees que podrás hacerlo?”
-“Creo que sí.”
-“Ok, nos vemos la próxima semana.”

El reto de Jan era recuperar un objeto que hacía meses había dejado a uno de los chicos que se metía con él. Tan sólo tenía que pedirle amablemente que se lo devolviera. Y en caso de que le amenazase o intentara agredirle utilizar el Judo Mental. El Judo Mental es una antigua técnica usada por los Jedi, guardianes de la galaxia, que consiste en devolver la fuerza de un golpe psicológico que lanza un adversario. De esta forma la persona queda impactada por las consecuencias de su acción.

“El miedo es sólo ese vértigo que sientes cuando tomas impulso para subir al siguiente escalón.”

En la siguiente sesión Jan consiguió su propósito y vino con el trofeo en el bolsillo y una sonrisa de gladiador.

-“Sabes, Jan, estoy totalmente impresionado con lo que has hecho.”
-“¿Por qué?”
-“Porque solamente dos de cada diez personas que veo se atreve a superar sus miedos en tan poco tiempo. ¿Sabes qué significa eso?”
-“NO”.
-“Que eres un crack”.

Y Jan se marchó con un caminar diferente. Con esa especie de aureola que sólo rodea a es@s afortunad@s que han entrado en el Olimpo de los dioses.

Por eso… ¿Hasta qué punto una mirada puede cambiar una vida? Creo que en el caso de Jan ninguna de mis palabras fue responsable de su triunfo. Tan sólo lo miré de forma que se demostrara a si mismo dos cosas:

1. Que él tiene el poder de cambiar su vida.
2. Que el miedo es sólo ese vértigo que sientes cuando tomas impulso para subir al siguiente escalón.

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Photo Credit: Steffen Voß

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